Caldo de Carvalho (I) Nada quedó de abril
En tiempos del rey Peret I, entre el Tibidabo, el mar, el Besós y el Llobregat, el güiro del Gato Pérez, poeta de la fiesta y el sabor, marcó la clave de Barcelona. Tonia recupera para la ocasión un verso intemporal de aquella panda sonora. “A las tres de la mañana nadie cree ni una palabra”. En el más allá, Badalona, a las cinco y sin verbena, ni media. ...